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Esta es la extraordinaria historia de Josef Hartinger, el fiscal alemán que lo arriesgó todo para llevar ante la justicia a los primeros asesinos del Holocausto y cuyos esfuerzos fueron determinantes ante el Tribunal de Núremberg. Antes de ser engullida por la dictadura nazi, Alemania era una república constitucional. Y justo antes de que el campo de concentración de Dachau se convirtiera en uno de los nidos del genocidio nazi era una prisión para presos políticos sometidos a la autoridad policial, y condenados según los procedimientos legales. El campo inició su irreversible transformación tras la ejecución de cuatro detenidos judíos en la primavera de 1933. El fascinante y conmovedor relato histórico de Timothy W. Ryback se centra en esas primeras víctimas del Holocausto y en la investigación que se abrió cuando Hartinger intentó sacar a la luz estos tempranos casos de barbarie condonada por el Estado. En este libro se exponen el caos y la fragilidad de esta primera toma de poder por parte de los nazis. Ryback describe, con cierto dramatismo, lo distinta que habría sido la historia si más alemanes hubieran seguido el ejemplo de Hartinger, quien demostró tener mucho valor en tiempos de un fracaso humano colectivo.