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Un retrato de la pasión al límite.Lunes, ocho de la mañana, camino del trabajo en medio de un atasco. Con un tremendo frenazo, el protagonista empotra su coche contra el de delante. Segundos después, del automóvil sale una ejecutiva histérica que le cubre de insultos, tras lo que él toma la decisión de su vida: se dedicará en cuerpo y alma a la aniquilación moral de esa mujer. Así, además de entretener su aburrimiento, su existencia gris tendrá al fin un propósito. Pero no cuenta con que el objeto de su odio tiene una hermanita de quince años realmente turbadora, Rosana, una adolescente que despertará en el protagonista una debilidad tan embarazosa como inesperada.La flaqueza del bolchevique sería una novela absolutamente cómica si no fuera por el carácter inquietante que adquiere a medida que se complican las argucias del protagonista. Un ritmo ágil permite a Lorenzo Silva una historia a caballo entre la comedia, la intriga y el melodrama. Pero acaso su mayor logro sea el retrato de Rosana, una nínfula distinta de todas las nínfulas, que hace flaquear al lector más displicente.